Buena la ha liado el fiscal general Conde-Pumpido al decir que la Policía no le hace ni caso en la investigación del entorno de ETA, y que siempre debe recurrir a la Guardia Civil. E insinuando que Rubalcaba sólo pone a sus agentes al servicio de Garzón, el que por otra parte está peleando con los americanos para ver si se hace una foto en la cárcel de Guantánamo. Lo de Pumpido, vista la cacería de Garzón y Bermejo, viene a confirmar las sospechas de que la larga mano de Rubalcaba mueve más a la Policía en asuntos del PP que en otros de más calado como el de ETA, lo que sería de la máxima gravedad.
Más garrotazos entre socialistas. El ministro Corbacho, de Trabajo, se ha liado a palos con el gobernador del Banco de España, Fernández Ordóñez, y desmintió que a finales del presente año se vaya a perder el superávit de la Seguridad Social. Veremos quién dijo la verdad.
Tercera zona de desencuentro en el PSOE. Nos sumamos, desde aquí, al elogio casi unánime que merecidamente ha recibido Ramón Jáuregui, tras su forzada e impresentable "expulsión" del grupo parlamentario socialista del Congreso (donde al parecer se llevaba mal con el pánfilo Alonso) y de la política nacional, camino del exilio en el Parlamento de la UE, y en el beneficio del joven diputado Madina.
Otro de "la generación del chupete" de Zapatero, como las bibianas y las chacones. Esta última otra vez en coplas tras la difusión, por su agente particular de propaganda -imaginamos que Barroso-, de la ridícula videoconferencia, propia de la guerra de Gila, con el comandante del buque de guerra español desplegado en aguas del Índico, donde los piratas hacen lo que les da la real gana. La Chacón, que amenaza con otro viaje fotográfico al mar de los piratas, siempre va escoltada por su niñera, el JEMAD, José Julio Rodríguez, que no se pierde ningún festolín, los desayunos políticos incluidos, como si apenas tuviera otra cosa que hacer, amén de su empeño por liquidar el cuerpo de la Infantería de la Marina española.
Aplauso cerrado a Ramón Jáuregui, de lo mejorcito de la política nacional, y aplauso a Rosa Díez por decidir apoyar la investidura de Patxi López, en el reconocimiento de la oportunidad que se le brinda al País Vasco para una nueva etapa de recuperación de las libertades y la democracia. Tiempo hay para que UPyD y Rosa Díez le aprieten las tuercas al Gobierno de López y a sus socios del PP y Basagoiti si no cumplen con las expectativas creadas.
Y premio Fofito a la payasada de Esperanza Aguirre exigiendo botellas de agua en los escaños de la Asamblea de Madrid, paseándose por la sala con el botellín en mano, desobedeciendo y dejando en ridículo a la presidenta de la Asamblea, Elvira Rodríguez, para dejar claro, finalmente, que la que allí manda es la condesa de Bombay.
Y tirón de orejas final al pequeño Napoleón/Sarkozy por poner en duda, ante un grupo de periodistas galos, la inteligencia del presidente Zapatero, al que acusó de haberle copiado el modelo de televisión estatal francés sin televisión. Ésas no son maneras porque, aunque Zapatero no lo sepa o no lo demuestre, es el presidente de los españoles, elegido por españoles. Obama, a quien Sarkozy también le ha dado un coscorrón, hizo bien, sin embargo, al poner como ejemplo de transporte público el AVE Madrid-Sevilla, que es una maravilla. Un tren que Pepiño Blanco -el que no sabe recibir en el Ministerio de Fomento, al sentarse él en el sofá, dejando a su izquierda a sus invitados- pretende llevar pronto a Galicia, donde ya gobierna Núñez Feijóo, tras ser elegido presidente de la Xunta en la primera votación.