Como no hay dos sin tres, a Vicente Boluda aún le queda una 'boludada' para cumplir con el ciclo de lo que unos llaman "factor sicológico" o "inyecciones de optimismo", y otros, simple y llanamente, meteduras de pata. Primero fue lo del chorreo al Liverpool; después pasó a vender la piel azulgrana antes de 'cazar' al todavía líder Barça, y la tercera... cualquiera sabe con lo que nos sorprenderá.
Se acerca el derbi de Madrid y sus protagonistas tienen que trabajar a destajo con comparecencias ante los medios de comunicación. Para Boluda será su primer gran trago pasional como presidente con el eterno rival como
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y sus allegados y asesores más directos se han propuesto que el 'jefe' salga victorioso y sin volver a estar en boca de todo el mundo de esta su primera prueba de fuego en un siempre apasionante Real-Atlético.
A Boluda le traiciona su incipiente forofismo. Ha dado muestras de que le queda algo grande el traje de presidente. Para soportar el peso de la púrpura de una institución como la del Real Madrid hay que haber 'mamado' antes un largo aprendizaje como grumete en su junta directiva. Una travesía en la que se aprende a saber callar y hablar sin decir nada, pero adornado con deportividad y respeto al rival. Y digo esto, aunque sé que es en detrimento de nosotros, los de la 'canallesca' periodística, ante el derbi del próximo sábado y el viaje a Anfield el martes de la siguiente semana.
Porque de lo contrario, a Boluda le puede pasar lo que al presidente Zapatero. Tanto querer complacer a sus visitantes del Gobierno ruso que la boca le traicionó y le lleva a proponernos el 'folleteo' con las rusas. Boluda quiere demostrar a corazón abierto tanta fe ciega en el madridismo en el poco tiempo que lleva como presidente que es para mosquearse. ¿No será que por su cabeza runrunea el perpetuarse en la presidencia?