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Editor: Carlos E. Rodríguez - Director: Armando Huerta
04/03/2009
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Las fusiones de cajas, una carrera de obstáculos

Primo González

La fusión entre las dos cajas que ahora mismo negocian su acoplamiento, por un lado la poderosa Unicaja de Andalucía y por el otro la semi quebrada Caja Castilla La Mancha, la única que cuenta con calificaciones de bono basura entre las entidades financieras españolas, parece que camina con viento favorable y, desde luego, con la importante y activa tutela del Banco de España. No podría ser de otra forma ya que en Castilla-La Mancha (CCM) se ha producido un importante deterioro en la gestión que costará un dinero restaurar y, de forma adicional, el aroma que despide la entidad ha empezado a asustar a algunos clientes, que han ido a retirar el dinero de las oficinas. En consecuencia, el apoyo financiero activo para restaurar la liquidez se ha hecho necesario, si bien las cifras, por razones fáciles de entender ahora mismo, no son públicas.

Las ayudas que tendrá que recibir Unicaja para admitir la fusión con esta caja castellano manchega pueden alcanzar cifras importantes. De momento, y al tratarse de la primera experiencia entre cajas, el Fondo de Garantía cuenta con recursos suficientes para afrontar el problema financiero que se traduciría en la compra de los activos dañados, de forma que la fusión se pueda realizar entre dos entidades razonablemente saneadas y con un grado de quebranto en su balance en línea con la tasa de morosidad media que tiene el sector, que en la actualidad ronda el 3%, aunque con tendencia a subir de aquí a finales de año.

La fusión de estas dos cajas puede ser un precedente interesante tanto para las cajas como para los bancos que opten, o se vean empujados, a haces parejas o tríos, mediante el mecanismo de banco bueno más banco malo, del que debe resultar un banco mejor y sin los quebrantos derivados de los créditos de difícil o imposible cobro. La fusión de cajas tiene, de todas formas, una metodología necesariamente distinta a la de los bancos, ya que en las cajas los "propietarios" son los Gobiernos autonómicos mientras en los bancos son accionistas privados. Se puede decir que en las fusiones de las cajas existe un elemento de restricción que no actúa en los bancos, ya que el color político de la autonomía o autonomías (cuando se trate de fusiones entre cajas de diferentes territorios) puede llegar a ser determinante.

En el caso de Unicaja y CCM, las dos cajas pertenecen a Autonomías gobernadas por el PSOE, lo que ha facilitado bastante el acuerdo. Pero hay otras operaciones más o menos en marcha entre cajas en las cuales se estaría produciendo una restricción de tipo político precisamente porque intervienen Autonomías de distinto signo político o, como diría el presidente de la CECA, "fusiones políticamente incorrectas". Quizás la unión de las tres cajas de la Iglesia (la Cajasur de Córdoba, la CAI de Zaragoza y el Círculo Católico de Burgos) pueda plantear, si realmente se lleva a cabo, algún problema de índole política, si bien el proyecto de fusión de este trío de cajas, que parece tener bastante racionalidad geográfica por el carácter complementario de las tres instituciones, generará posiblemente otro tipo de rechazos o prevenciones de índole también política.

Sean o no políticamente correctas, las fusiones de cajas van a poner a prueba la legislación que regula los órganos de gobierno de las cajas, la Lorca, cuya reforma está siendo demandada desde hace tiempo desde numerosas instancias. El recorte del poder político en las cajas y la cesión de algunas de las competencias de regulación al Banco de España, que debería ser la única instancia reguladora del sector, resulta necesario e incluso urgente. Es una decisión que incluso han impulsado algunos organismos internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), ya que daría mejores posibilidades de competencia a estas entidades que han encontrado en el sector público más un estorbo que un apoyo en su larga trayectoria.

Una reforma de la Lorca, redactada en el año 1985, tendría que contemplar a ser posible un acuerdo político entre los dos grandes partidos políticos al que se podría incorporar alguno otro de ámbito regional, pero en cualquier caso con la presencia de los dos grandes, que son los que tienen el poder político y a la postre el control en Autonomías y cajas de toda España. En momentos de crisis financiera como los actuales, la gestión de la crisis debería estar encomendada más que nunca al Banco de España, una institución que podría liberar a muchas cajas de las enormes servidumbres políticas que ahora mismo condiciones y dificultan algunas de las operaciones de fusión necesarias.


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