La Administración de Estados Unidos va a presentar un plan de retirada militar de Iraq. Escalonada y no total. Se hará a lo largo 19 o 20 meses, no los 16 prometidos en la campaña electoral, y se quedarán en el país unos 50.000 soldados. La mejora de la situación en Iraq permite hacerlo. El alivio para la situación económica de Estados Unidos casi lo exige.
Con Afganistán el envolvimiento crecerá. Obama ha anunciado el envío de 17.000 nuevos efectivos, hay ya quien bautiza el intratable conflicto de ese país como "la guerra de Obama", y los nubarrones se acrecientan. Ayer, una bomba casera mató a cuatro soldados estadounidenses, un recordatorio de que han perecido allí más de 600. La popularidad del presidente sigue alta, una encuesta del
New York Times
le da un envidiable 77% de aceptación, y su prestigio se juega ahora en el campo económico. En su esperado discurso ante las Cámaras el martes casi no trató la política exterior.
Afganistán, con todo, pesará en su actividad a la larga y en el juicio de los votantes. La peligrosidad de los talibanes ha aumentado, la corrupción en el Gobierno no baja y ahora se presenta un problema supletorio. El presidente Karzai, muy mimado por los círculos de Washington en el pasado, empieza a ser una rémora y ha incluso dado a entender que se volverá a presentar y que fijaría las elecciones para fines de abril, fecha que los observadores imparciales consideran prematura e inviable. El adelanto en Estados Unidos no entusiasma.
En la nación norteamericana han crecido las voces que cuestionan la utilidad del envolvimiento en Afganistán. Y no son una ínfima minoría. La nueva Administración, sin embargo, se mantiene firme en su compromiso de ayudar al país asiático y va a pedir a sus aliados que aumenten su participación. Hay puyas esporádicas sobre la cicatería europea a la hora de enviar soldados a zonas peligrosas y de apoyar financieramente la estabilidad del país. Japón ha prometido nada menos que pagar los sueldos de los 80.000 policías afganos durante seis meses.
Obama pedirá pronto a los europeos que "se retraten" de una u otra forma. Que demuestren que son aliados.