La cuarta gira del enviado especial de la ONU por Argelia, Tinduf y Marruecos ha concluido con un fracaso sin paliativos.
Chistopher Ross se limitó a reconocer algo que todos sus antecesores habían ya comprobado: el desacuerdo entre las dos partes y la imposibilidad por ahora de conseguir un
statu quo
que facilite en el futuro nuevas conversaciones.
Esta primavera deberá celebrarse una nueva ronda negociadora entre el Gobierno marroquí y el Frente Polisario, aunque las partes parecen hoy más lejos que nunca. Por parte de Naciones Unidas -que tienen destacado en el territorio un contingente (MINURSO) volcado en labores de control y vigilancia del alto el fuego el pesimismo es igualmente intenso.
Para el Frente Polisario se trata de establecer un mecanismo viable que permita la celebración de un referéndum de autodeterminación que abra la puerta a la descolonización del territorio.
El reino de Marruecos rechaza la idea de tal referéndum en las actuales circunstancias y así se lo hizo saber una vez más al enviado especial de Naciones Unidas. Los saharauis no disimulaban meses atrás cierto optimismo tras la llegada a la presidencia de Barack Obama. El optimismo del líder máximo del Polisario, Mohamed Abdelazziz, se basaba esencialmente en unas declaraciones del enviado Ross, que habló al concluir la gira de la posibilidad de una solución "mutuamente aceptable" que tome en cuenta el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación. Tiempo les faltó a los portavoces del Gobierno marroquí para rechazar la tesis del diplomático norteamericano. Marruecos aceptaría la celebración de este referéndum en condiciones inaceptables para los polisarios y es muy dudoso que cambie de opinión dado que el objetivo estratégico de los saharauis es simple y llanamente la independencia.
Tanto Estados Unidos como Francia y España apuestan por este referéndum aunque reconocen las dificultades que en las actuales circunstancias tendría ponerlo en marcha. Las cosas están como hace años y nada indica que puedan cambiar radicalmente de un día para otro.
Por de pronto los representantes saharauis han aprovechado la gira del enviado especial para denunciar los atropellos y excesos de las fuerzas de seguridad marroquíes sobre la población pero no parece que la tal denuncia haya tenido el más mínimo eco.
Lo que ha quedado claro una vez más es que mientras Marruecos no acepte el principio de un referéndum de autodeterminación que conduzca a la independencia es imposible avance alguno en la larga y frustrante negociación entre marroquíes y saharauis. Con la agravante de que en Naciones Unidas comienza a haber cierto cansancio ante lo que consideran un asunto de imposible solución. Probablemente, la cuarta gira de un enviado de la organización internacional sea el último intento de conseguir una salida realista a la situación. Por ahora las cosas están enquistadas y nada se nueve en el Sahara.