Vicente Boluda y Fos, de familia azulgrana, del Levante, se entiende, estaba en la directiva del Real Madrid, sin salir en la foto. No tenía intención de estar en los medios como todos sus antecesores. Pareció que al haber accedido de manera tan inesperada a la presidencia se iba a abstener de gestos populistas.
Sus primeras apariciones públicas parecieron indicar que estaba en la presidencia, pero sin gozar del sillón porque su gestión era absolutamente transitoria. La dirección del club es tan golosa, y obliga a tanto, que hasta un hombre pretendidamente discreto acaba por aparecer en todas las salsas. Ya ha vivido la presencia en los medios y en cada una de sus apariciones ha acabado por decir su frase.
Ser presidente madridista obliga a no pasar sin dejar una sentencia.
Cuando la mayoría del madridismo estaba esperando la destitución de Pedja Mijatovic, el presidente ha salido a la palestra para decir, nada menos, que el montenegrino sabe de fútbol más que el que lo inventó. Auténtica machada.
Ya se sabe que uno es rehén de sus palabras y las pronunciadas en favor del discutido y polémico director deportivo del club puede que acaben constándole algún disgusto.
La sapiencia de Mijatovic no es cuestión de ningún tipo de examen profundo porque todo es opinable y Boluda tiene derecho a calificar a su empleado de genio y éste de devolverle el piropo considerándolo más genio todavía.
De Mijatovic lo que debe analizar un presidente, que en el banquillo parece que no se enteraba de nada, es el programa de fichajes y los costes y comisiones de los mismos. Tal vez el director deportivo sabe mucho de goles en fuera de juego (el más importante de su carrera lo marcó así), pero en los despachos se le pueda coger en
orsay,
que diría un clásico.