El Gobierno laicista y abanderado de la apostasía de José Luis Rodríguez Zapatero ha desplegado todo su esplendor en la visita privada (¿qué hubiera hecho si la visita fuese pública y oficial?) del secretario de Estado del Vaticano, Tarsicio Bertone, el salesiano que se considera la mano derecha del Papa Benedicto XVI.
Desde almuerzo con el Rey, y el Príncipe, entrevistas con el presidente del Gobierno, vicepresidenta, ministro de Asuntos Exteriores, visita al Palacio de la Moncloa, agasajo en el Palacio de Viana, nada ha faltado en esta visita programada en principio para una conferencia, "Derechos humanos en el magisterio de Benedicto XVI", que dio el jueves en la sede de la Conferencia Episcopal Española.
Si hubiese programado un seminario, monseñor Bertone se hubiese entrevistado también con los presidentes de los grandes bancos y cajas de ahorro, representantes de los grupos parlamentarios y hasta los llamados agentes sociales, es decir, empresarios y sindicatos. Con todos, excepto con los responsables de la COPE, el principal motivo de preocupación del Vaticano y objeto de todo tipo de quejas no sólo por parte del Gobierno sino del propio líder de la oposición, Mariano Rajoy, que se ha reunido con Bertone no en la sede del cardenal Rouco, con el que prácticamente ha roto hace meses relaciones precisamente por su apoyo a la llamada cadena de los obispos, sino en la Nunciatura, la representación diplomática del Vaticano en España...
Todos esos agasajos oficiales, que se corresponden con ese aumento espectacular y generoso (casi un treinta y cinco por ciento) de la financiación aprobado por el Gobierno en la pasada legislatura, van dirigidos, según fuentes bien informadas, a cortocircuitar a la Conferencia Episcopal Española y especialmente a monseñor Rouco, el protector de la COPE, el que ha estimulado todo tipo de protestas contra el Gobierno en la anterior legislatura, el que le hizo imposible la vida al anterior presidente, Monseñor Blázquez, y que esta empeñado en apoyar un partido demócrata cristiano a la derecha del Partido Popular.
Esa "operación cortocircuito" comenzó hace meses en Roma, cuando la vicepresidenta asistió a un acto de canonización en el Vaticano y conectó directamente con monseñor Bertone, el hombre más influyente dentro de la Santa Sede, y la prosiguió meses más tarde el propio Zapatero con una cena a solas, sin la presencia de ningún obispo español, y con la indignación manifiesta de monseñor Rouco, y algo más que un "caldito" en la Nunciatura con el nuncio, nonseñor Manuel Monteiro.
Esos movimientos han influido para que en la pasada primavera el Vaticano sugiriese a monseñor Rouco y a la Conferencia Episcopal que iniciase un periodo de deshielo con el Gobierno manteniendo una clara oposición, eso sí, a todos los proyectos que van en contra de la doctrina de la Iglesia: ley de plazos del aborto, ley de libertad religiosa y, sobre todo, ley para una muerte digna o eutanasia.
La llamada de atención del Vaticano ha surgido efecto, porque en lo que llevamos de legislatura no se han multiplicado los conflictos con el Gobierno a pesar de que durante la campaña electoral (en la que los obispos, con peregrinos argumentos, pidieron veladamente que no se votase a los socialistas) el presidente del Gobierno insistió en que se iba a profundizar en el cambio, en la laicidad y en proyectos que suponían un enfrentamiento con la Iglesia.
Como era de esperar, a lo largo de las conversaciones de estos tres días de visita privada ha vuelto a resurgir el problema de la COPE (problema para el Gobierno y también para la oposición), ya que la emisora de los obispos, especialmente en el programa de la mañana de Federico Jiménez Losantos se sigue sin respetar el ideario de la cadena establecido por los obispos, que prohíbe los insultos y que ha sido recordado en varias ocasiones por la Comisión Permanente del Episcopado.
Sorprendentemente, el mismo día del encuentro de Rajoy con Bertone en la Nunciatura Jiménez Losantos calificaba a uno de los interlocutores de "embustero y traidor". Se refería al líder de la oposición, aunque bien pudo referirse a monseñor Bertone después de que hace meses afirmase que el nuncio de Su Santidad en España, monseñor Monteiro, era "masón"...