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Revolución sí, pero no con los 'Nanines'
Antonio Cubero
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Le filtran a Roberto Gómez, periodista con línea directa con el despacho presidencial -no sé si es oval- del Real Madrid a través del teléfono rojo que une casi todos los días a Vicente Boluda, 'Obama', con el diario
Marca,
que se va a producir una 'revolución' en toda regla en la Casa Blanca para lavar la imagen de la entidad madridista y de paso, aprovechando la sonoridad mediática, la de la propia junta directiva. Una renovación con la que Boluda quiere poner el club 'patas arriba' en los cuatro meses que le quedan en su interinidad para entregar el testigo a su sucesor una vez que se celebren las elecciones a la presidencia.
El Real Madrid necesita un cambio cuanto antes mejor. Un golpe de timón con la urgencia que exige su esperpéntica situación. Y que Boluda quiera llevarla a cabo es de aplaudir. Pero sería mucho mejor sin la presencia de esos 'Nanines' que estuvieron sordos, ciegos y mudos en las trampas de Ramón Calderón.
El madridismo sabe que será una 'revolución' con los mismos mimbres de una Junta Directiva que no hace mucho protagonizó dos de las páginas más tristes del madridismo: la chapuza de los fichajes de Lass y Huntelaar y el pucherazo de la Asamblea del 7-D. Será una 'revolución de los Nanines' que habrá que recibir con la cautela que inspiran unos protagonistas que por ahora prefieren lucirse en derterminados medios antes que enfrentarse al juicio de los socios en una Asamblea que, a pesar de la importancia que debe tener para el futuro del Real Madrid, aún no tiene una fecha fijada. Como tampoco la tiene el día que Pedja Mijatovic y Carlos Bucero digan adiós a la entidad madridista tras sus errores garrafales en el mercado invernal. Por ahora, el Madrid sólo vive de buenas promesas, mientras los 'Nanines' siguen viviendo igual de bien.
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