Las dos primeras multinacionales españolas hicieron ayer sendos anuncios que revelan confianza y apuesta por el futuro. Se llevaron la Bolsa arriba. Telefónica acordó aumentar su dividendo con cargo a los resultados del año 2009 hasta 1,15 euros, el 15% más que el del año anterior, que también tuvo un apreciable incremento. Y Santander adelantó que sus resultados del 2008 rozan los 9.000 millones de euros, algo menos de lo pretendido hace un año, pero una cantidad que le encarama a uno de los tres primeros puestos del ranking del sector en el mundo.
Coherentemente con esos resultados el Santander confirmó un dividendo complementario del ejercicio 2008 de 25 céntimos, adicionales a los 40 céntimos repartidos a lo largo del año en sendos dividendos trimestrales.
Telefónica y Santander se codean con los mejores del mundo en sus respectivos sectores; su posición en España no llega a la mitad del volumen de negocio de ambas compañías, aunque su posición locales firme y relevante para el conjunto. Completan balance en las américas y en Europa, donde cuentan con posiciones de liderazgo o de cabeza en diversos mercados.
No faltarán posiciones críticas frente a semejante ostentación, pero si efectivamente los resultados responden a unos balances sólidos y a unas clientelas leales deberían contribuir a la confianza en el futuro y ayudar a despejar ese fatalismo que se aprecia en algunos sectores, por ejemplo en los comentarios del veterano presidente de la Cámara de Comercio de Valencia, que anuncia que no se pagarán las pensiones del 2012.
Los dos anuncios de Telefónica y Santander, así como al presentación de resultados del BBVA, una tercera pata del trípode de multinacionales españolas, han dado un vuelco a la Bolsa, aunque sólo sea por una sesión. Porque la corriente económica de fondo sigue siendo de recesión sin perspectiva razonable de recuperación a lo largo del año. De hecho el FMI ha corregido a la baja sus previsiones económicas, por enésima vez, dos meses después de las anteriores. Lo ha hecho para el mundo, para Europa, para las principales economías y también para España.
¿Pueden convivir resultados brillantes de las principales empresas con una economía en recesión? Pues no es probable, a menor actividad las grandes compañías pierden ventas, márgenes y beneficios. De manera que conviene tomar con cautela los compromisos a futuro, que son objetivos posibles, incluso probables, pero en ningún caso resultados definitivos. El compromiso de dividendo de Telefónica, 1,15 euros con cargo al 2009 a repartir en el segundo trimestre del año y en el primero del siguiente significa una rentabilidad sobre el precio actual de las acciones (menos de 15 euros) del orden de 7,6%, por el cual no pocos se darían con un canto en los dientes.