Presidente Fundador: Pablo Sebastián - Editor: Germán Yanke _________ Director: Armando Huerta

28 enero 2009

Número 3.766 Año X

portada españa mundo economía turismo cultura deportes medios financiero bolsa vídeos tiempo cartas

Aguirre en el hoyo

Germán Yanke

Esperanza Aguirre dice ahora que es la primera interesada en que se esclarezca el turbio asunto del espionaje en la Comunidad de Madrid, pero esta cínica afirmación debe ser considerada en su contexto. Para empezar, ante el cúmulo de denuncias acerca del seguimiento de personas, presuntamente por funcionarios públicos o contratados por su Gobierno, no ha iniciado investigación alguna para aclararlo, llamando a los demás, con un tono chulesco, a que acudan a los tribunales y poniendo la mano en el fuego por los que, a todas luces, están más que enfangados. A continuación, trata de hacer ver, con su tropa a ambos lados, que el único espionaje que le preocupa es el de su vicepresidente, Ignacio González, pero no, naturalmente, donde viaja éste, con quién lo hace, por qué paga en metálico, cómo se atreve a mentir sobre las relaciones de las instituciones autonómicas con sus acompañantes. Y, para colmo, ahora arremete con sus malas artes contra Álvaro Lapuerta, antiguo tesorero del Partido Popular que, al parecer, llamó la atención sobre algunas sospechas y denuncias de irregularidades en el Gobierno de Madrid.

Que quiera presentarse como víctima es estrafalario e indignante. Vamos a ver: se espía a todos aquellos que considera sus enemigos. Trató de echar la culpa de ese equipo fantasma de espías a su antiguo vicepresidente, Alfredo Prada, y resultó que se le estaba siguiendo. Ahora pretende convertir en culpable a Álvaro Lapuerta que, por lo que se sabe (incluso por lo que se quiere presentar como irregular), se ha comportado con estas denuncias y sospechas -las que Aguirre no quiere aclarar, las que le van a costar su atrabiliaria carrera política- con la lealtad al partido de la que siempre ha hecho gala, colaborando con Fraga primero, aceptando la invitación de Aznar después para ser tesorero del PP. Pero la respuesta a un trabajo honrado y a una diligencia para evitar cualquier corrupción es mandar a los espías a que le sigan y, por lo que se va sabiendo, a que le asusten en la puerta de su casa o donde se lo encuentren.

La indignación que se palpaba ayer en el PP, en Génova y en las organizaciones territoriales que Aguirre considera que le han "traicionado" porque nunca han querido apoyarle, no es una reacción emocional, sino el convencimiento de que la presidenta madrileña, para presentarse como víctima, para intentar salvarse, está dispuesta a todo, incluso a la persecución de quienes se han comportado con ella con lealtad y al destrozo general del PP ante las inminentes confrontaciones electorales. Si no me quieren a mí, viene a decir, se van a enterar todos. Que no quieren ver a Aguirre ni en pintura es algo que se constató al día siguiente de perder las últimas elecciones generales; ahora comienzan a detestarla desde La Coruña a Tarifa. Nada del fondo de las sospechas quiere aclarar la lideresa, nada del espionaje pagado con fondos públicos y, al mismo tiempo, considera un ataque que la secretaria general del PP pregunte por lo que se va sabiendo y pretende convertir en una injuria el comportamiento reservado y leal -incluso demasiado reservado y leal por lo que se va sabiendo- de un político leal que ha trabajado como un caballero.

Vaya final para una carrera política: espiar al adversario, pagar al amigo, denigrar al que hace una advertencia, convertir en enemigo a los honrados.


Contacto y direcciones de La Estrella Digital. Todos los derechos reservados ©2010