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26 enero 2009

Número 3.764 Año X

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La trama

Ignacio del Río

Billy Wilder dirigió en 1957 la memorable película "Testigo de cargo", en la que Charles Laughton interpreta a Sir Wilfred Robards, un gran abogado londinense que, retirado por problemas de salud, acepta defender al asesino (Tyrone Power) de una rica viuda a la que había convencido, para que le dejase su herencia. En el reparto participa Marlene Dietrich, en el papel de la mujer del asesino y desempeña un papel excepcional, ya que consigue engañar al abogado para que crea en la inocencia de su marido, que había urdido toda la trama para escapar con otra mujer, según se ve en la secuencia final.

En la historia del "madrigate" sucede algo parecido. Alguien está vendiendo mercancía averiada a varios medios de comunicación, aunque solo El País lo publica, para que todos creamos una historia que carece de la mínima solvencia desde la más pura racionalidad. A salvo, claro está que la historia sirva para apuntalar y "probar" un escenario político que se presenta como "indubitado". Y cuando el caso llega a la Fiscalía, algunos mueven la cabeza y dicen que no, que lo importante es la comisión política que preside Cospedal, que es la que tiene que depurar las responsabilidades políticas. Una comisión que actúa en paralelo, menudo fiasco jurídico- la prejudicialidad penal se estudia en 1º de Derecho- y que Rajoy monta en cinco minutos después de leer la información designando a un cargo del partido, la secretaría general, que no es competente, ya que para eso está, según los Estatutos, el Comité de Derechos y Garantías.

Pero volviendo al principio, hay que preguntarse qué información relevante se ha descubierto ¿La hora a la que llega el vicealcalde?, ¿Donde se aparca su coche?, ¿A qué restaurante va Prada con su mujer e hija?, ¿La matrícula del coche de Carmen Rodríguez Flores?, cuya supuesta participación en la trama como espiada es un ejercicio de hilaridad y una prueba más de la insolvencia de la información difundida.

Realmente, espiado en serio, únicamente lo ha sido el Vicepresidente de la Comunidad, que se bucea en su vida privada para conocer un viaje en las vacaciones de Semana Santa al extranjero y se averigua cómo paga los pasajes. Encima se le fotografía en un viaje oficial a Colombia, para pretender probar una actuación irregular, cuyo contenido se desconoce en su más primaria descripción, como no sea que sale con dos bolsas blancas y luego las deja en el Hotel.

A este tren se subió, en 5 minutos y 59 segundos de TV, Ruiz Gallardón, afirmando que hay un grupo parapolicial en la Comunidad de Madrid, que se financia con fondos públicos y que actúa ilegalmente. Todo un ejercicio de crueldad política -la respuesta era muy sencilla, "que investigue la fiscalía y la justicia para que todo se aclare" y de aprovechamiento interesado e irresponsable de la información, situando la supuesta información irrelevante sobre el vicealcalde en el epicentro del escándalo.

En el capítulo de irresponsabilidades, las supuestas palabras que se ponen en la boca de Álvaro Lapuerta, hasta hace poco Tesorero del PP, advirtiendo a Rajoy de irregularidades en la contratación pública de la Comunidad de Madrid, diciendo que era espiado y vinculando el espionaje con la denuncia. Pero ¿de qué contrataciones se trata?, ¿Por qué no lo puso en conocimiento del Consejero competente o de la Presidenta de la Comunidad,? ¿Se denunció el supuesto espionaje a la Policía o a la Fiscalía?, ¿Rajoy ordenó algún refuerzo de la protección del tesorero como consecuencia de la denuncia que le hace, afectando a un cargo que gestiona algo tan sensible y con precedentes complejos- Naseiro en el PP y Aida Álvarez en el PSOE- como es la financiación del partido?.

Y después de una semana tan movida, el periodista de El País , ha entregado la documentación, que le ha servido para elaborar la información, se supone que toda, con lo que la cuestión se coloca en el procedimiento legal para la investigación de los hechos que puedan esta incursos en ilegalidad. Lo que parece deducirse de las palabras del periodista, es que hay más información de la publicada que se refiere a relaciones personales y que puede afectar a terceras personas. En todo caso, el espía o espías eran un poco flojos, ya que no nos han aportado ninguna noticia relevante, probablemente, tendrían jornada reducida y no trabajaban los fines de semana.

Lo que sí es preocupante, es la torpeza política con que el PP ha administrado la situación. El soufflé cada vez subía más, no por la información sino por las declaraciones de algunos responsables y las decisiones adoptadas. Todo aderezado por comentarios de medios que pasan factura a Esperanza Aguirre y a su Gobierno y piensan que han mordido carne, por lo que no sueltan la presa. Nadie, sin embargo aporta una prueba, una información relevante, un documento comprometedor. Y nadie insiste en la información, también publicada el primer día, sobre una supuesta connivencia de los espías con Guardia Civil y policía nacional y municipal, que se ha desvanecido desde que Rubalcaba calificase de Mortadelo y Filemón a los espías ?probablemente se acordaba de "Anacleto, agente secreto" que compartía con lo anteriores las páginas del TBO.

En todo caso, no hay nada de inocencia en la información claramente dirigida contra Aguirre y su Gobierno que están sufriendo fuego graneado, no confundir el adjetivo, desde su propio partido. ¿Qué sucede en el PP para que en dos semanas el líder del partido lance una enmienda a la totalidad a la competencia sobre Caja Madrid que tiene el Gobierno regional por Estatuto de Autonomía, y a la siguiente semana monte una Comisión de Investigación, en base a la información publicada por un medio, sin esperar a las primeras diligencias de la Fiscalía?, ¿Cuál ha sido su respuesta frente a los malos tratos en dependencias policiales, probados, de los Mossos de Escuadra en Cataluña?, ¿Se han exigido responsabilidades políticas?, ¿Por qué no se solicitó una Comisión de Investigación en el Parlamento cuando se espió, en serio y con medios, por agentes del Gobierno a Manuel Pizarro, según se denunció y publicó?, ¿Acaso da pábulo Rajoy a las supuestas irregularidades en la contratación pública en Madrid?.

Zapatero ha tenido una semana en la que debe haber disfrutado de lo lindo y seguro que va repitiendo por los pasillos de La Moncloa: "Veis por qué no hablaba de crisis; para crisis, la vuestra Mariano, ja, ja, ja."

Y la clave está en Marlene Dietrich, en saber quién ha jugado su papel, para engañar, aportando una coartada falsa exculpatoria del asesino, al abogado Sir Wilfred que ha defendido, con toda su maestría, al auténtico culpable.

Ignacio Del Río.


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