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"Gracias, Boluda"
Antonio Cubero
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Me han contado quienes lo conocen, conviven a diario con él y se encargan de filtrar todas sus buenas obras, que Vicente Boluda es tan cerebral que ya tiene escrito su epitafio para el momento en que deje de presidir el Real Madrid allá por el mes de julio. Cuando las urnas elijan un nuevo presidente. Que lo tiene pensado para una vez que haya conseguido rebajar los decibelios del escándalo del pucherazo de la Asamblea del 7-D que ha convulsionado los cimientos institucionales del madridismo con la convocatoria de un nuevo cónclave de socios, modificación de los Estatutos, solucionar el escabroso asunto del voto por correo, descubra y expulse del paraíso blanco a los 'Nanines' que aún pululan por sus despachos y, sobre todo, la promesa de tirar de la manta con una auditoria del club que, por mi parte, no me creo que vaya a ver la luz.
En la 'lápida' de su despedida de la Casa Blanca Vicente Boluda quiere que queden escritas para la posteridad solamente estas dos escuetas palabras: "Gracias, Boluda". Así de simple y sin más reconocimiento que el del agradecimiento a un trabajo que espera que sirva para poner en orden la entidad. Se ha propuesto dejar un Real Madrid limpio y saneado.
Boluda está imponiendo un nuevo estilo de comportamiento en el club. Dicen que hace poco llegó a reprimir y abrazar cariñosamente pidiéndole el tuteo a uno de los ascensoristas del Santiago Bernabéu por rendirle pleitesía cumpliendo el protocolo debido de empleado a un jefe que en la actualidad ostenta la presidencia del Real Madrid con sello de caducidad. O que en su reciente viaje a Suiza alquiló un avión privado en vez de utilizar el suyo privado con tal de que consten facturas del mismo en la contabilidad del club.
Parece como si Boluda quisiera purgar en estos pocos días que lleva rigiendo los destinos del Real Madrid el pecado de suceder al tramposo Ramón Calderón convirtiéndose, como escribe Jorge Valdano, en un directivo invisible que debe respetar una casa prestada como el Real Madrid. Y como si quisiera lavar su imagen salpicada por un escándalo del que se confiesa no haber tenido arte ni parte, pero que le ha marcado como un mal vicepresidente que ahora está convencido de llegar a ser un gran gestor para el Real Madrid.
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