Justo cuando empiezan a normalizarse los mercados de capitales y las emisiones de grandes empresas y bancos, Standard&Poor pone en cuestión el
rating
del Reino de España y coloca un interrogante en la actual calificación AAA, que hasta ahora ha permitido aspirar a los diferenciales de riesgo más bajos.
Éste no es el mejor momento para los calificadores, sometidos a crítica severa por su incapacidad para detectar riesgos, pero sus apreciaciones siguen siendo válidas y son las que utiliza el mercado a la hora de poner precio a las emisiones. El bono español a 10 años, que es el instrumento que marca los tipos a medio y largo plazo, cotiza ya cerca del 4%, casi un punto por encima del bono alemán, que es el título fundamental de ese mercado.
Lo que dice Standard&Poor, y previsiblemente dirán pronto los demás calificadores, es que el riesgo España es más alto, que la gestión de la crisis es más dura de lo esperado y que impone desequilibrios macroeconómicos cada vez más exigentes.
Desde hace años, desde que el déficit público picó abajo y el euro otorgó estabilidad a las finanzas españolas, la deuda del Reino de España alcanzó la mejor calificación, triple A, aunque con un pequeño margen de penalización sobre la deuda de las principales economías del euro, alemana y francesa. Ahora ese diferencial se ensancha, especialmente por el desequilibrio de pagos exteriores. Así que los emisores españoles tendrán que pagar un diferencial adicional para financiarse.
La buena noticia es que esos emisores han empezado a solicitar financiación y el mercado escucha y atiende. El bloqueo de los mercados interbancarios y de grandes emisores empieza a desaparecer como si de la T4 de Barajas se tratara.
La semana pasada el BBVA salió al mercado sin más aval que el propio con una emisión de 1.000 millones y 180 puntos básicos de diferencial (en torno al 4% precio efectivo ahora) y alcanzó en unas horas una sobredemanda del triple. Y ayer salió Iberdrola con títulos a 3 y 7 años y obtuvo también una inmediata acogida en cuestión de unas pocas horas: 950 millones de euros colocados con primas de riesgo de 180 a 280 puntos básicos según plazos. Como referencia merece la pena señalar que BMW ha colocado con 370 p.b. de diferencial.
El desbloqueo de los mercados mayoristas es condición necesaria para que ocurra otro tanto en los mercados minoristas. Y como signo de normalidad sirve que el Euribor a un año sigue descendiendo, marcó ayer el 2,782 (frente a más del 5,5 de hace dos meses), que dejará la media del mes y la referencia para la renovación de hipotecas en febrero por debajo del 3%.
Así que noticias agridulces desde los mercados de crédito: empiezan a normalizarse, a funcionar, pero con primas de riesgo al alza, aunque en el corto plazo la apariencia sea la contraria.