El mundo está transformándose más de lo que a veces suponemos, y a la hora de la crisis económica por la que atravesamos, las categorías utilizadas para analizar las sucesivas situaciones cambiantes, también están experimentando mutaciones más que significativas. Por eso, me ha parecido interesante desarrollar en ESTRELLA DIGITAL una miniserie de dos entregas sobre el tema, que va en la misma línea de las facetas de la crisis que estamos abordando desde hace tres semanas para acá.
En tiempos, en el siglo XIX y hasta 1939, se hablaba de los
países civilizados,
y de los demás, una división bastante vejatoria, por entender que los no civilizados eran auténticos salvajes. Luego vinieron otras denominaciones, como la de François Perroux, de
naciones avanzadas
y del
Tercer Mundo.
Los cambios prosiguieron en los años 70 y 80 del siglo XX, cuando varios países crecían más rápidamente que los demás del Tercer Mundo, rompiendo el maleficio de lo que Gunnar Myrdal había denominado "el drama asiático", algo así como el estancamiento perpetuo. Y por eso mismo, los que fueron escapando de esa situación acabaron siendo rebautizados como los "Tigres asiáticos": Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Singapur, inicialmente; para luego ampliarse la nómina a Tailandia y Malasia. Durante un tiempo, a esos
tigres
igualmente se les conoció como
newly industrialized countries
(NICs).
Ya en la década de 1980 se entró en una nueva etapa, oyéndose hablar cada vez más de los "países emergentes". Expresión que, como se recuerda en la separata de
The Economist
del 20 de septiembre del 2008, fue acuñada en 1981 por Antoine Van Agtmael; cuando estaba intentando crear un
Fondo de Inversiones del Tercer Mundo
para negocios en países en desarrollo. "Estrujándome el cerebelo -recuerda Van Agtmael-, para hacer más atractiva esa posibilidad de inversiones, se me ocurrió lo de
mercados emergentes,
que sonaba de manera mucho más positiva que lo de
menos desarrollados
o del
Tercer Mundo,
porque esa idea de emergencia sugiere progreso y dinamismo".
Y así sucedió, efectivamente, porque como destaca Matthew Bishop, el autor de la referida
separata
de
The Economist,
nos encontramos en una fase del capitalismo en la que cualquier clase de actividad económica depende de la relación cada vez más estrecha con las economías emergentes y de las pautas más novedosas para diversificar y tener una presencia ubicua: "Los negocios consisten hoy en competir todos contra todos, y para todo". Una tesis que se defiende con gran repertorio de ilustraciones cuantitativas en el libro
Globality,
escrito por Harold L. Sirkin, James W. Hemerling y Arindam K. Bhattacharya, del
Boston Consultin Group;
obra en la que se crea el término
globalidad,
como el estadio más avanzado de la globalización.
Por lo demás, que los países emergentes estén ganando terreno en ese nuevo escenario global, es algo que se evidencia por las veces que ya aparecen en el ranking de las
500 mayores
de la revista
Fortune
las multinacionales de la emergencia: actualmente son 62, pudiendo pronosticarse que en diez años, un tercio de las 500 serán de naciones emergentes; según el augurio de Mark Spelmann, director de un tanque de talento de la consultora Accenture.
Esas nuevas multinacionales no surgen por generación espontánea, sino porque sus promotores y gestores han sabido asumir los modelos más avanzados del capitalismo más eficiente. Lo cual sucede sobre todo en cuatro naciones emergentes muy notables. Más concretamente, en las que en el 2001, Jim O?Neill, economista jefe de Goldman Sachs, agrupó bajo el acróstico BRIC; para incluir, en sus iniciales a Brasil, Rusia, India y China. "Los BRIC más Corea del Sur y México -dijo entonces O?Neill- no deberían ser considerados ya como simples mercados emergentes en el sentido clásico, sino que deberíamos mirarlos como partícipes de la moderna economía globalizada".
La propia Goldman Sachs previó en el 2001 que en el 2007 los BRIC supondrían el 10 por ciento del PIB mundial; cuando en
términos ppp
(purchasing power parity)
ese año ya representaron el 14 por ciento. Con China en primera línea, en rauda velocidad de crucero para adelantar a EEUU antes del 2030. Si bien es cierto que en mi libro
El siglo de China. De Mao a primera potencia mundial
(2007) yo adelanto ese horizonte en diez años.
Siguiendo con la taxonomía, y más recientemente, el diario económico
Financial Times
establece tres niveles de países emergentes: los avanzados, los secundarios y los que están en transición. Situando entre estos últimos a la Federación Rusa, un encaje adecuado según Ian Bremmer, consultor político del
Eurasia Group,
al ser tan importante la incidencia de la política en la economía postsoviética. Por mucho que los millonarios moscovitas consideren la etiqueta de emergentes un verdadero insulto, y la sustituyan por la de
países en rápido crecimiento.
¿Pero qué sucedería si el rápido crecimiento se hiciera un día más lento? Entonces, dice Bremmer, deberían llamarse países
sumergentes.
Seguiremos la próxima semana en esta sección de ESTRELLA DIGITAL, porque como se dice coloquialmente, hay mucha tela que cortar, sobre todo ahora, cuando la crisis económica internacional está en su más vertiginoso trance.