El Gobierno alemán continúa su discurso independiente ante la crisis financiera internacional. Si el Gabinete de Angela Merkel adelantó su oposición a la idea de que se constituyera un fondo de resistencia ante los riesgos del desembarco sistémico en la UE del desplome financiero norteamericano, antes de que se produjera la aprobación -y recorte- por las dos Cámaras norteamericanas del plan gubernamental de rescate, ahora la Cancillería de Berlín toma una decisión aún inédita dentro de la UE.
Más allá de cuanto esta decisión nacionalmente indica, si la Unión Europea carece de una política exterior común, tampoco la posee en lo que toca al riesgo circulante por causa de la gran crujida financiera con su epicentro en Wall Street. Parece lo cierto que las formas alemanas de actuación no son ni serán concertadas u homologables dentro de la UE. Es mucho eso de que la Cancillería de Berlín garantizará sin límite alguno la totalidad de los fondos bancarios particulares.
Cabe entender que el Gobierno alemán pretende menos exhibir músculo financiero y nivel de recursos propios -y de únicamente tranquilizar a la nación, tras de la retirada de los bancos que habían acudido al rescate del segundo banco hipotecario germano, el Hypo Real Estate (HRE)- que poner de manifiesto, ante propios y extraños, su voluntad de ir a soluciones independientes en todos los sentidos. De modo que si hasta ahora sólo llevaba la garantía al 90 por ciento de los depósitos hasta un tope de los 20.000, mínimo al que obliga Bruselas, de ahora en adelante llegará hasta donde estima menester para evitar que "la crisis de un instituto financiero ponga en peligro todo el sistema", según ha manifestado la canciller.
Conviene recordar cómo hace diez días el ministro alemán de Finanzas, Pier Stein Brück -que ahora, al comparecer ante la prensa con la canciller, decía que el Gobierno ha trabajado en "una solución institucional específica" para el rescate de HRE- afirmaba, desde su específica perspectiva socialdemócrata, que el derrumbe del mercado financiero norteamericano se debía a la falta de control del mercado.
Pero más relevante que esa apreciación ideológica sobre el modo y las causas por las que se pudrió la estabilidad del sistema financiero estadounidense, o que el principio operativo por el que se ampliaría a las aseguradoras las entidades que participarían en el rescate de HRE, junto a la banca y el Estado, resulta especialmente relevante y llamativo esa ampliación ilimitada de las garantías para todos los fondos bancarios particulares. Posiblemente, la más sólida barrera para evitar la estampida de los titulares de los fondos, y, con ello, acorazarse para que no ocurra en Alemania lo sucedido en Estados Unidos a lo largo de la crisis que se pretende detener con el Plan Paulson. Y de cuyos frutos, tras del aprobado por la Cámara de Representantes, se tendrán esta semana significativas señales en los mercados.
También tiene una interesante lectura política el paso dado por el Gobierno alemán en lo que se refiere al futuro de la Gran Coalición, puesto Stein Brück tiene aspiraciones a la Cancillería. Se puede entender así que los avatares de la crisis financiera internacional repercutirán en el equilibrio interno del Gobierno alemán.