En medio de una nueva tormenta financiera que está centrada en Alemania en el Hypo Real Estate, el segundo banco hipotecario del país, y que sigue a la que la semana pasada se produjo en Holanda, Luxemburgo, Inglaterra, Dinamarca y Francia, el vicepresidente del Gobierno español Pedro Solbes ha abogado por un plan europeo para la garantía de los depósitos bancarios, al tiempo que ha afirmado que, aunque en este momento no hay ninguna entidad en peligro, es "excesivamente osado pensar que no va a suceder nada".
El vicepresidente, en unas declaraciones al periódico
El Mundo,
asegura, frente a otras declaraciones hace unos días, que a pesar de las dificultades económicas continuará en su puesto hasta el final de la legislatura y se muestra partidario de subir la garantía de los depósitos, establecida ahora en 20.000 euros. Mientras, el responsable de Economía del Partido Popular, Cristóbal Montoro, ha propuesto reforzar el fondo de garantía de depósitos con avales públicos por un total de treinta mil millones de euros.
Montoro, que este jueves se reunirá con Pedro Solbes para preparar el encuentro entre Zapatero y Mariano Rajoy, que no tiene fecha y que cada día que pasa se complica por las acusaciones entre responsables del PSOE y el Partido Popular en un clima nada propicio para un encuentro en la Moncloa, ha querido poner encima de la mesa una medida concreta, una medida que él llama "preventiva" y que sirva para llevar confianza y estabilidad al sistema financiero.
A pesar de todas las declaraciones oficiales sobre la fortaleza del sistema financiero, rigurosamente controlado por el Banco de España desde la década de los años setenta, a pesar de que la confirmación por parte de la prensa financiera dé más prestigio de esa fortaleza y solvencia, las dificultades de numerosos bancos europeos que han tenido que ser rescatados la semana pasada y la tormenta que se cierne sobre el alemán Hypo Real Estate, a punto de quebrar si el Gobierno de Berlín no encuentra una solución antes de la una de esta madrugada en que abre la Bolsa de Tokio, y la complicada situación en la que se encuentran algunas cajas de ahorro han creado tal miedo, e incluso pánico, entre los ahorradores españoles que sería muy positivo un acuerdo entre los dos principales partidos políticos por lo menos en el tema financiero, que, junto al paro, es el principal problema de la economía española.
Pero el problema es que, entre acusaciones catastrofistas de unos y otros, intereses electorales y absoluta falta de entendimiento -Rajoy desprecia a Zapatero y repite una y otra vez que le ha engañado en varias ocasiones, y Zapatero no considera a Rajoy y cree que su puesto es provisional-, es muy difícil, por no decir imposible, que del encuentro de la Moncloa salga algo positivo, algo que, al fin y al cabo, está esperando el país, que contempla atónito cómo entramos en el túnel de la recesión con el paro y la inflación más elevados de la Unión Europea.
Y, que, además, pueden peligrar los ahorros que tienen metidos en bancos y cajas que ven cómo aumenta peligrosamente la morosidad, al tiempo que sufren una angustiosa falta de liquidez, como ocurre en cientos de bancos.
La solución que se le dé a la crisis del Hypo Real Estate marcará una forma de actuación en Europa, donde, hasta ahora, no se ha producido ningún tipo de acuerdo de cómo afrontar el
tsunami
financiero. La cumbre de los cuatro países europeos del G-8 (Francia, Alemania, Italia e Inglaterra) convocada este fin de semana por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, no ha servido de nada porque ése no era, probablemente, el marco adecuado para adoptar decisiones que afectan a todos los países de la Unión. Una Unión que no está todavía madura para adoptar planes conjuntos y que prefiere que cada uno busque la salvación por su cuenta y no conjuntamente...