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| Comentario de Fondos |
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Tras el plan, la confianza
Primo González
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Ya hay plan y ahora previsiblemente habrá buena reacción bursátil, que las Bolsas europeas anticiparon y adelantaron este pasado viernes. El panorama inversor a corto plazo no parece en condiciones de cambiar mucho ya que los efectos del plan tendrán que dejarse notar y además las economías, desde luego la estadounidense y también las europeas, tienen pocos motivos para echar las campanas al vuelo, ya que los indicadores se han ido deteriorando a medida que se paralizaban los mercados de crédito y cundía la preocupación y el desánimo entre empresas y consumidores. Las Bolsas europeas tienen pérdidas que oscilan entre el 25 y el 30% en lo que va de año y los inversores de renta variable que utilizan los fondos de inversión como vehículo inversor se han ido retirando del escenario.
La restauración del nivel de confianza entre los agentes económicos es la primera necesidad a la que se enfrentan las economías. El plan de rescate financiero debería ser la base de ese proceso de recomposición de la confianza entre los agentes económicos, sin el cual será difícil que los engranajes vuelvan a girar con la misma soltura que hace un año. Es preciso ponerlo casi todo a andar de nuevo y eso cuesta. Parar una economía parece mucho más fácil que reanimarla. Destruir los valores en los que se asienta la confianza económica resulta más fácil y rápido que volver a engrasar los canales de la confianza. Todo ello llevará posiblemente algún tiempo, al margen de que en el muy corto plazo las reacciones emocionales se decanten y expresen en forma de movimientos muy volátiles.
La inversión de los ahorradores se ha desplazado en estos últimos meses hacia el corto plazo, de donde habrá que rescatarla hacia posiciones más dilatadas en el tiempo, que es precisamente en lo que radica la recuperación de la confianza. Muchos inversores se han ido de los fondos y su retorno dependerá también, no sólo de su actitud y predisposición hacia el riesgo, sino de la política que apliquen las entidades financieras, que han provocado la estampida del dinero hacia los depósitos y que pueden ahora patrocinar el movimiento contrario.
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