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02 octubre 2008

Numero 3.680 Año X

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Rajoy aplica la receta Zapatero

F. González Urbaneja

Cuando Zapatero llegó a la cabeza del PSOE el Gobierno Aznar le recibió con una condescendencia que rayaba en el desdén. El entonces bondadoso dirigente socialista, "Bambi", les sorprendió con una oferta de pactos de Estado que, en primeras dadas, merecieron el mismo desdén. Luego se materializaron en forma de política antiterrorista (ley de partidos, etc.) que interesaron a todos y que dieron buenos réditos a los socialistas. Tantos que Rajoy, en su segunda reencarnación como jefe de la oposición, quiere transitar por ese camino, el de los pactos transversales. Lo hace con cara de menos amigo que Zapatero, pero parece decidido a semejante viaje.

Los pactos para renovar el CGPJ y el Constitucional eran imprescindibles y aún están por materializar. Con respecto a la reforma de la Constitución no han dado ni un solo paso, y respecto a la financiación autonómica y local tampoco. Pero en materia económica se apuntan algunos amagos que pudieran llegar a algo.

Rajoy abrió la puerta a un pacto y Zapatero se ha lanzado a abrazar a su adversario. Los dos se aproximan con recelo, pero los dos están necesitados de acreditar capacidad y de mejorar en credibilidad. Rajoy mantiene la oferta pero pone condiciones, quiere que antes de entrar en detalles los especialistas busquen puntos de encuentro. Y no le falta razón, si los economistas son capaces de consensuar un papel, los líderes tendrán alguna posibilidad de alcanzar un pacto que pudiera venirles bien a todos.

Casi nadie apuesta por un pacto presupuestario, pero casi nadie imaginó que Carlos Dívar podría llegar a presidir el Tribunal Supremo a propuesta del socialista Zapatero. Se están produciendo acontecimientos no previstos, en España y fuera de España, entre otras razones porque todos andan apurados y con credibilidad a la baja.

Que los dos grandes partidos pacten los Presupuestos para el 2009 es más probable que improbable. Los gestos que hacen los segundos, Cospedal y Blanco, para aparentar distancia puede ser indicador de negociación y cercanía. Con la excusa de uno por otro y otro por uno podrían construir un Presupuesto más exigente, más creíble y más eficaz que el proyecto presentado ayer y, como ocurrió con la ley de partidos, puede irles bien a todos.

Más aún, los otros partidos que cuentan pueden tomar nota y sumarse al centro para evitar un aislamiento que les deje a la intemperie de un victimismo que no les ayudaría a captar votos. Con las recetas pactistas de Zapatero, Rajoy puede protagonizar una apertura al centro que le dé rédito. Además tiene tiempo de sobra para volver a la línea dura de oposición cuando se acerquen los meses electorales.


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