Presidente Fundador: Pablo Sebastián - Editor: Germán Yanke _________ Director: Armando Huerta

02 octubre 2008

Numero 3.680 Año X

portada españa mundo economía turismo cultura deportes medios financiero bolsa vídeos tiempo cartas

Tiene que haber una salida

Lorenzo Contreras

A pesar de las impresiones radicalmente negativas que surgen del fracaso del plan Bush para el rescate de los activos financieros "intoxicados" en Estados Unidos, se hace difícil creer que la situación, agravada por la decisión de la Cámara de Representantes norteamericana, va a quedar abandonada a su suerte. Sería en ese caso, probablemente, una situación de perdedores casi universales. Los hasta ahora dueños completos del dinero saldrían, por supuesto, descalabrados; pero no menos quienes aparentemente se solazan en la idea de un socialismo made in USA, para salvamento de Wall Street, ha absuelto al mundo financiero y económico de sus antiguos males y de sus corrompidas prácticas. Podrán, desde luego, cambiar los escenarios, pero, de entrada y tal vez también de salida, los daños y perjuicios serían -nunca mejor dicho- "socializados". O sea, ventajas para nadie.

El pueblo norteamericano y sus instituciones tienen la palabra. El ciudadano estadounidense no ha perdonado, de principio, que los altos poderes financieros, con sus terminales políticas, le hayan vendido mal el producto que venía surcando el mercado en beneficio del gran dinero, sin reparar en riesgos y pretendiendo ahora que le salven "desde arriba". Ésta es la razón fundamental de que se haya mostrado en contra del famoso "rescate de activos". Y con tal posición, ciertamente clamorosa, el ciudadano ha impactado en el ánimo y en los intereses políticos de sus representantes del Congreso. En este sentido, el congresista no se ha mostrado dócil al poder político en su escaño de la Cámara de Representantes, afectado como está por la peculiaridad del sistema parlamentario norteamericano, y siempre ligado a su circunscripción electoral, de la que depende su propia carrera. Y ello hasta un extremo desconocido en un sistema como el español, donde la disciplina de voto funciona partidistamente a la orden.

Ello quiere decir que el congresista, a la hora de pronunciarse sobre el plan de salvamento ordenado por Bush, se ha sentido en deuda con el sentir de su elector, cuya comunicación con el beneficiario de su voto cada equis años es, por diversas vías, más estrecha de lo imaginable en España y en otros países de nuestro entorno, donde, pasado el turno de las urnas, lo que funciona normalmente es el "si te vi no me acuerdo".

En consecuencia, republicanos y demócratas se han olvidado en muchos casos de sus diferencias de opinión dentro de la actual coyuntura. Han preferido seguramente salvar la cara ante el elector, tal vez en espera de poder explicarle que si la situación no se remedia o soluciona puede derivarse perjuicio para todos. En otras palabras, un alto porcentaje de republicanos, pese a ser correligionarios de Bush, secundados por un llamativo contingente de demócratas ajenos al apoyo prestado por Barack Obama al famoso plan, pueden haberse acogido a esta reflexión: "Vamos a dejar que esto se pudra, pero yo no me juego mi reelección".

¿Se pudrirá la situación en beneficio de alguna otra operación de salvamento susceptible de salir adelante? Lo delicado del momento en Estados Unidos, según los ecos que llegan, estriba, como es lógico pensar, en la coincidencia de la crisis con la inminencia de las elecciones presidenciales. Quienes, aunque profesen simpatías por el Partido Demócrata, estén en desacuerdo con una operación que huele a socialismo, puede que "se la guarden" a Obama por su voto favorable al derrotado plan de Bush. Desde la presidencia de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi ha dedicado una dura crítica a la Administración Bush y al Partido Republicano, acusándoles de servir intereses de partido más que de ciudadanos. Es un dato poco positivo para el candidato de color. Y si Bush logra imponer un plan de recambio, ¿no sería McCain el beneficiado?


Contacto y direcciones de La Estrella Digital. Todos los derechos reservados ©2010