El presidente Zapatero ha llegado a la conclusión de que la buena relación con el líder de la oposición, Mariano Rajoy, es la mejor de las estrategias posibles, dado el nivel de dificultades a las que se enfrenta, y que están dejando a la intemperie su propia debilidad política y personal, así como el cúmulo de errores que cometió en la pasada legislatura. Por ello Zapatero se abraza a Rajoy y le ha regalado la presidencia del Consejo General del Poder Judicial, en la persona de Carlos Dívar, sellando un pacto judicial que el presidente quiere extender a la crisis económica, como lo anunció ayer en Valencia al afirmar que se reunirá con Rajoy.
¿De qué quiere hablar Zapatero con Rajoy? Es posible que el Gobierno ya tenga en elaboración su propio plan de rescate de instituciones financieras españolas, cajas o bancos, como el que están ultimando en Estados Unidos, o como el que, en cierta manera, está poniendo en marcha Gran Bretaña con la intervención de dos bancos, o como el que parece preparar el BCE en la zona euro de la UE, para frenar la posible debacle financiera como la que podría iniciarse con el estallido del banco Fortis, ahora en discusión.
Desde luego el pacto del que puede hablar Zapatero con Rajoy no parece que tenga mucho que ver con los Presupuestos del Estado, que el PSOE ya tiene elaborados y en negociación con los nacionalistas, empezando por el PNV, que ayer volvió a proclamar a Ibarretxe candidato a lehendakari para evitar una nueva ruptura de este partido.
Lo que Zapatero quiere es neutralizar a Rajoy, de ahí el "gambito" de alfil que acaba de hacer el presidente, sacrificando el control de la presidencia del poder judicial, a favor del conservador Dívar, y su invitación a Rajoy para hablar "de economía", en vez de decir de finanzas. De hecho, el PP ya le hizo un serio favor a Zapatero retirándose del debate político sobre ETA, con el argumento de que el Gobierno ha rectificado en esta política y que su presencia en la foto de la unidad de los demócratas contra e ETA favorece la imagen de un PP más moderado.
Ahora bien, si la luna de miel entre Zapatero y Rajoy se extiende al campo de la economía y de las finanzas, entonces ¿para qué sirve la oposición? De ahí que la invitación de Zapatero a Rajoy para volver a repetir la escena del sofá sea una cita envenenada si no va precedida de un clara rectificación de la política económica del Gobierno, como la que incluiría el cese de Solbes, como primer responsable de una política fallida y de la negación de la crisis a la que este Gobierno llega con dos años de retraso. Y sobre las que el PP no ha exigido la asunción de responsabilidades concretas por parte de este Gobierno, como sería el caso del cese o dimisión del vicepresidente Solbes.
En esta complicada situación política, con el renacimiento de ETA, con los permanentes desafíos de los nacionalistas -y del PSC catalán- al Gobierno, y con la tormenta financiera sobrevolando nuestras cabezas, Zapatero sabe que, por primera vez en mucho tiempo, está en juego su liderazgo y teme que se produzca el derrumbe de su alambicado castillo de naipes, cosido con alfileres, y de su buena imagen. Porque su discurso dedicado a los pobres, pacifistas y desfavorecidos del mundo entero nunca le servirá para tapar el estruendo económico del paro, y no digamos si lo acompaña un estallido financiero en nuestro país, del que dijo que es el mejor del mundo.
Veremos lo que ocurre, porque los derrumbes de entidades financieras de Estados Unidos ya han cruzado el atlántico y han provocado destrozos en Gran Bretaña y, de allí, han iniciado su particular desembarco dentro de la zona euro del continente europeo, metiendo en crisis al banco Fortis del Benelux. Atentos a los acontecimientos de los próximos días porque el que Estados Unidos esté a punto de lanzar su plan de choque para salvar su sistema financiero no significa que los problemas se hayan acabado. Lo que se pretendía frenar era el temible "efecto dominó" que podía provocar el derrumbe en cadena del sistema financiero y de las primeros entidades del mundo. Pero de ahí a imaginar que acabó la crisis va un abismo.
Como grande sigue siendo la distancia de liderazgo y de credibilidad entre Zapatero y Rajoy, que favorece al presidente aunque el margen se estrechó, y las encuestas revelan posiciones muy cercanas entre el PSOE y al PP. A Rajoy le sigue haciendo falta reforzar su liderazgo y equipos, y no puede ir de un extremo -la crispación de la pasada legislatura- al otro, apareciendo como el lazarillo de un presidente en apuros. De momento, abrazándose a Rajoy para ganar tiempo, a la espera que Obama llegue a la Casa Blanca y pueda ser recibido en vísperas de las elecciones europeas y en el momento clave de la crisis económica española que, para entonces, estará en el ojo del huracán.