El presidente del Gobierno español, que entró el viernes, de improviso y de lleno, en la campaña electoral norteamericana, tras ser utilizado por el candidato demócrata contra del republicano, ha agradecido a Obama, en un mitin en Valencia, "la consideración que ha tenido con España" y ha repetido que "somos amigos de Estados Unidos, igual que somos amigos de la paz y de la legalidad internacional".
El pasado viernes, cien millones de norteamericanos y varios millones más de ciudadanos de cincuenta y cinco países, que siguieron por televisión el primer debate electoral entre Barack Obama y Jonh McCain, deben de haberse enterado, por primera vez, que hay un conflicto entre el primer ministro de España y el candidato republicano y que debe de estar casi al mismo nivel que el contencioso que se mantiene con Irán, con Hugo Chávez o con la Cuba de Fidel Castro.
Los millones de televidentes de medio mundo debieron de sorprenderse cuando el candidato demócrata acusó a McCain de no querer reunirse con el primer ministro español. "España es un aliado, miembro de la OTAN, un socio de Estados Unidos y cualquier presidente -dijo Obama- debería estar feliz de sentarse, sin dudarlo, en la Casa Blanca con el presidente del Gobierno de España".
Pero la audiencia se preguntaría ¿qué pasa con el presidente del Gobierno de España, el que mandó retirar sus tropas de Iraq y al que el presidente Bush se ha negado a recibir durante todo su segundo mandato?
Pasa simplemente que McCain, entrevistado por Radio Caracol en Miami, no tenía ni idea de quién era Zetape y lo tradujo, posiblemente, por Zetaque, que pensó que estaba hablando para oyentes de América Latina y que, por un momento, debió de pensar que España pertenecía a ese Hemisferio, a pesar de todos los alardes que el dirigente republicano hace de sus conocimientos de política internacional.
"Tengo una intención firme de trabajar -fue su respuesta- con los líderes del Hemisferio (Sur) que sean amigos y tengan los mismos principios y filosofía que nosotros y mantenerme muy firme con aquellos que no lo son".
Indudablemente, estaba refiriéndose a los líderes populistas de varios países de América Latina que, encabezados por Hugo Chávez, han plantado cara a Estados Unidos y están construyendo un modelo de integración continental que no gusta nada en Washington.
Ésa parece ser la verdadera realidad. Según la interpretación de la ex secretaria de Estado nortemaricana con Bill Clinton, Madeleine Albright: "No sé si John McCain ha confundido al primer ministro Zapatero con algún líder de algún otro país de Iberoamérica, puede que estuviera pensando en la retirada de los españoles de Iraq, pero creo que, fundamentalmente, es un problema de confusión".
En el debate McCain no quiso admitir su error o su momentánea confusión al ser entrevistado por una cadena de radio colombiana, propiedad del grupo español Prisa, y se limitó a decir que todavía no había llegado a presidente de Estados Unidos y no tenía elaborada la lista de visitantes de la Casa Blanca.
ZP, al que McCain ha tratado como Zetaque, ha aprovechado la clausura del congreso socialista de Valencia para agradecer a Obama su defensa, y su interés, mucho más meritorio porque seguramente el candidato demócrata desconoce que es el favorito del presidente del Gobierno español que, en su momento, apostó por el canciller Shroeder en las últimas elecciones alemanas y por la socialista Segolene Royale en las francesas.
Eso seguro que tampoco lo sabe Obama, que ignora también los problemas que hubo con la delegación española que iba a asistir a la Convención Demócrata después de que se conociese que no habría foto del candidato demócrata con José Blanco, número dos del PSOE.