Mi lío con la Guerra Civil
Nací al poco de terminar la guerra civil y siempre escuché que en ella hicieron todos muchas salvajadas. Tanto los rojos como los nacionales, por llamarles de alguna forma, ahora ya muy desfasada.
Cuando los obispos decidieron beatificar a 500 sacerdotes a los que se les nominó como verdaderos mártires, estaba claro que eran muertes atribuidas a los rojos, a los republicanos. Entonces la izquierda lo criticó. Yo pensé que una forma muy sectaria de actuar por parte de la Iglesia que debe estar con todos, o solo con los de su idea. De ser así estarían faltando al sentir cristiano.
Ahora, cuando Garzón pide datos de los desaparecidos, cantidad muchísimo mayor, se enfadan los del PP y todos sus partidarios porque se dice que se da marcha atrás. No se como se llamará lo de la beatificación. Y puede que tengan razón porque yo tampoco estoy muy de acuerdo en mover ahora aquel suceso tan repugnante, Pero ahora empiezo a pensar que si el PP está en contra será que los desaparecidos, muchos miles, demasiados, eran todos rojos o republicanos. Con lo cual deduzco que aquello que me dijeron siempre de las salvajadas de todos era verdad, pero en unos casos se metían en fosas comunes y en otros parece ser que los enterraban con todos los honores. O sea que, al final, es lo de siempre. Los ricos tienen sepultura y los pobres ni eso.
Pero lo cierto es que a mis años el suceso me ha hecho reflexionar así. Porque hasta hace poco pensaba que los desaparecidos eran de las dos partes... pero entonces el PP habría salido en la defensa de la memoria. ¿O no? Vaya lío que tengo...
Apreciado Sr. Director: Estaba hablando con un amigo que está muy metido en el mundillo de la economía y de las finanzas. Él dice que la crisis actual no es tanto una crisis económica como una crisis ética. Y me lo explica. La crisis económica en realidad no existe. Es así. La crisis real es del sistema financiero: los mercaderes de dinero han jugado como han querido, escondiendo las cuentas reales. No hace falta echarle la culpa a Estados Unidos, como está haciendo ahora el Presidente Zapatero. La principal responsabilidad es de aquellos banqueros que han jugado sucio, tanto es así que el FBI ha abierto una investigación sobre los directivos de Lehman Brothers. Los bancos viven del endeudamiento. Si tienen dinero para vender, pueden trabajar, sin dinero, sin liquidez, se ahogan. Y en muy poco tiempo. Ahora los bancos están ofreciendo intereses enormes para recaudar dinero de los pequeños inversores, pero la diferencia entre los intereses que cobran por el dinero que prestan y los intereses que están pagando para tener esta disponibilidad no compensa. La diferencia es negativa. Cuanto más dinero presten, más se endeudan. Se les está haciendo una bola enorme. Se habla de recuperar los bancos, de aplanar sus deudas. Pero ¿con qué dinero? Con el dinero del estado. Y ¿de donde saca dinero el estado? De los ciudadanos. Más impuestos, aumento de tarifas de electricidad, etc. Por no hablar de las hipotecas basuras, compradas por precios irrisorios en el extranjero, revalorizadas y revendidas al Banco Central Europeo. El mismo banco al que luego se le pide dinero para sobrevivir... Es que yo soy de ciencias. Y soy partidario del sentido común. Y esta economía se me parece siempre más a estafa generalizada, que no se explica ni con ciencias ni con sentido común. Pero de una cosa no dudo. Mi amigo tiene razón, la crisis es ética. Y la economía sin ética se convierte en un atropello cotidiano.
Socialismo a años luz de la realidad
El señor Solbes debería callarse. No sé, por lo menos debería estar trabajando callado y sin levantar la cabeza. Así muchas horas durante el día. Así hasta que dejara el ministerio.
Pero esta recomendación caerá en saco roto. El señor Solbes ya no se acuerda (ni quiere hacerlo) de su histórica intervención en aquel debate con el señor Pizarro. ¿Ustedes se acuerdan?
El ponderado representante del socialismo optimista de Zapatero acusó a los pesimistas de ser antipatrióticos y, claro, también dijo que no habría crisis. Jamás.
Dijo, el que más sabe de las cuentas del depauperado hogar hispano, que en nuestra tierra viviríamos con sobrada suficiencia. Todos nos marchamos a la cama muy tranquilos y convencidos de que el señor Pizarro era un mentiroso y el señor Solbes el mago Merlín de las finanzas.
Once millones de españoles creyeron a Solbes y se desplazaron a votar con la sonrisa en la boca y los bolsillos alegres. Gracias a las promesas del ministro hasta los muertos de la guerra civil se montaron fiestas en las fosas comunes. El socialismo puso sobre la mesa un futuro ubicado a millones de años luz de la realidad. Pero ganó en las urnas. Y ahora, cuando el suelo se derrumba y la nariz de los mentirosos sale con una erección en los telediarios, también se pone de manifiesto que el socialismo tiene otra condición indispensable para ser protagonista en esta democracia tan peculiar: la soberbia.
Desde el territorio comanche, o sea, desde el imperio yanqui, Zapatero vuelve a enseñar su cara más insípida para apuntalar la posición de España (su España) en el mundo.
Somos más ricos que los italianos y en tres o cuatro años pasaremos por encima de la Francia de Sarkozy. Para Zapatero esos son los datos relevantes. El paro, el hambre y la deuda de las familias no merecen el interés de los empresarios que le escuchaban atónitos y descojonados.
Ya lo saben ustedes. Cuando vayan a la cama a descansar, lo mejor que pueden hacer es recordar las palabras de Solbes. ¿Qué dice Solbes? Que ahora sí hay crisis. Y cuando se levante para ir a trabajar, (los parados no cuentan para el socialismo), llénese de energía metiéndose entre pecho y espalda las palabras de Zapatero: somos más ricos que Italia y, en un par de años, los franceses cruzarán los Pirineos en busca de porvenir.
¿Mentiras? No. ¿Verdades? Jajajajajaja.
Rouco y la lista de Franco
Casi coincidiendo con la entrega al juez Baltasar Garzón, de la lista con los 143.353 nombres de desaparecidos durante la Guerra Civil y el franquismo, el presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) Rouco Varela, ha acusado al Gobierno, según el diario El Plural, de "eliminar medio millón de niños y personas subnormales".
La coincidencia es bastante sospechosa y da la impresión de querer ocultar con unos titulares llamativos las barbaridades cometidas por ese personaje al que sacaban en procesión bajo palio, siendo consciente la Iglesia de los asesinatos perpetrados por tan indeseable sujeto. Esas declaraciones, en mi opinión, son para cubrir al dictador y para al propio tiempo tapar a esa Iglesia que aún sigue enalteciendo la "gesta" del "más" general de todos los generales.
Dicen que la lista la han confeccionado los representantes de once asociaciones de familiares de desaparecidos. No, la lista la confeccionó Franco a base de sentencias a muerte firmadas sin que le temblara la mano lo más mínimo, incluso cuando se trataba de menores.
Yo creo que Rouco Varela, no se ha molestado ni tan siquiera en leer la incidencia numérica que en cada lugar de España se dio. Son sobrecogedoras. Citaré unas cuantas por si el de la Conferencia Episcopal lee este comentario. En Andalucía "desaparecieron" 42.131 personas, 29.034 en la Comunidad Valenciana, 14.660 en Castilla-León, 9538 en Aragón, 9.486 en Extremadura, recordemos los célebres fusilamientos ordenados por Yagüe, 8.851 en Castilla-la Mancha, 7.000 en Galicia, 6.000 en Asturias, 3.920 en Navarra, 3.424 en Madrid y así una larga lista que abarca el resto de España.
Sobre esto, sobre la lista de Franco, no se pronuncia Rouco Varela. Su única referencia relacionada con estos hechos se ha concretado en poner de manifiesto que considera innecesaria la Ley de la Memoria Histórica. Este es el aspecto humano del máximo representante de la Iglesia Católica en España.
El caballero de la mano tendida
Hay algunos que se empeñan en hacer política de salón. No parece que, para el señor Rajoy, haya pasado la época del fair play, de las ceremoniosas reverencias entre los sesudos miembros del Parlamento de tiempos de la Restauración y, por ello, se creen que todavía estamos en aquellos tiempos en los que los caballeros se levantaban para ceder el asiento a las señoras y los jóvenes, de uno y otro sexo (cuando se estilaba que la humanidad se dividiera entre machos y hembras) se levantaban respetuosos para cederle el puesto al venerable anciano de las luengas barbas de armiño. Puede que el presidente del PP, como moderno Don Quijote, vea gigantes a vencer donde sólo hay molinos de viento o que confunda a galeotes con pobres caballeros sometidos al yugo de la esclavitud; pero, por muy tierna que pueda ser esta imagen de caballero andante, por mucho que ilusione a la parte más cándida de la clientela del PP y por mucho que le pueda resultar conveniente al Gobierno el servilismo de la oposición, ¡señores, lo que precisamos en este momento, en España, es que haya alguien que ponga orden, que denuncie los errores del señor ZP y que se lance como tigresa en celo sobre aquellos que nos están conduciendo, sin el menor embarazo, hacia la completa descomposición de nuestra nación.
Y es que, mientras el señor Rajoy se pasa el día tendiéndole la mano a ZP, este aprovecha la ineficacia del discurso de la oposición, para intentar salvarse de la quema dándole las culpas, de todo lo malo que está sucediendo en nuestra nación, al señor Bush y, de paso, por si fuera poco, acusa al PP de colaborar en la crisis sólo porque, en tiempos de Aznar, existía una excelente relación entre los dos países. ¿Acaso es que no se entera el señor Rajoy de que, manteniendo constantemente la mano tendida, lo único que conseguirá es que Zapatero le cuelgue de ella, con percha incluida, el sayo de descalificaciones que le está cortando? ¿Dónde está aquel don Mariano incisivo y brillante que plantaba cara al Gobierno poniéndole las peras a cuarto? Se esfumó. Perdió sus segundas elecciones y no supo encajar la derrota. Alguien le sugirió que el atacar despiadadamente a los socialistas no era lo correcto, que la oposición se debía hacer con "guante blanco" y que estaba muy feo recordarle a ZP que estaba en el poder gracias a la catástrofe del 11-M. Se lo creyó y entonó el mea culpa; por supuesto que, en lugar de analizar las causas verdaderas de su derrota (una derrota que le reportó cuatrocientos mil votos más que en los anteriores comicios) enfocó el telescopio de la crítica hacia aquellos que lo habían apoyado incondicionalmente; que se habían partido el pecho en la defensa de los principios y valores del PP y que formaban la estructura de acero del verdadero partido popular. Defenestración tras defenestración, privó a la formación de sus valores más sólidos, para rodearse de una serie de chiquilicuatres, llenos de ideas brillantes, que le convencieron de que la oposición se debía dosificar, moderar, suavizar y, sobre todo, convertirse en apoyo del Gobierno en lugar de ser su censor más implacable.
Y aquí tenemos a nuestro Don Tancredo, con la mano extendida, apariencia decimonónica (tiene un cierto parecido físico-estético con don Práxedes Mateo Sagasta, el jefe del partido liberal, que se turnaba con Cánovas del Castillo en el gobierno de España, bajo la regencia de María Cristina) y seguro de haber dejado una etapa atrás "muy buena, muy efectiva y muy entrañable" pero que se había quedado anticuada, obsoleta y que, en consecuencia, era preciso cambiar de sistema. Pelillos a la mar respecto a las continuas traiciones con las que le obsequió el señor ZP; pelillos a la mar respecto a las turbias y herméticas negociaciones con ETA; pelillos a la mar respecto a la gran estafa del 11?M; pelillos a la mar con los engaños y martingalas de los debates televisivos y, como es natural, pelillos a la mar del gran fraude del Estatut catalán, la inmersión lingüística, las ofensas a la bandera, la falta de solidaridad entre autonomías y lo que es el concepto de la unidad nacional -hoy mismo puesta en cuestión, con toda desfachatez, por Montilla, este sujeto, Sancho Panza oportunista, a quien se le encomendó gobernar la "ínsula catalana"-. Y ustedes, despendolados ante tanta estulticia y descaro, me preguntarán sabiamente: ¿Pero... que nos dicen del aborto y de los matrimonios homosexuales y de la EpC y de...? No sigan, porque no tengo respuesta alguna que darles. Seguramente, el señor Rajoy o la pizpireta Sáenz de Santaría o el picajoso Basagoiti o el hábil Arenas o el incomensurable Gallardón, nos podrían informar al respeto, pero si quieren que les sea franco, tengo serías dudas de que les apetezca hablar de estos temas porque, saben ustedes, no entran dentro de sus planes centristas; no es adecuado ni oportuno entrar a tratar de ellos porque son como hierros candentes que si los tocas queman; al parecer, quieren que el PP crezca y para ello hay que sacrificar algunos valores ¡nada importante por supuesto! Porque ¿qué más da que en vez de cien mil abortos al año sean doscientos mil? Lo verdaderamente importante es que el PP aumente su número de... ¿de qué, de progres, de faranduleros, de médicos carniceros, de defensores del relativismo moral o bien de separatistas que buscan la descomposición de España? ¡Respondan, señores dirigentes del PP!, ¿a quienes están ustedes representando? ¿A los que aman a su patria, aceptan la moral cristiana y la ética del Derecho natural? o, por conveniencia, para ganar las elecciones o, simplemente, para continuar en sus poltronas, han preferido abjurar de los principios y valores del PP para entregarse a sus politiqueos particulares.
Son ustedes muy dueños de seguir en su nueva deriva, por mi como si el buque se hunde, porque pienso que tal y como está, no tiene ninguna utilidad para salvar a España de la lacra socialista, de la moral laica y de la podredumbre progresista, defensora de la muerte de los fetos para satisfacer el egoísmo, comodidad y lascivia de sus progenitoras, y de las nuevas teorías sobre el "suicidio ayudado", un método rápido y expedito para eliminar estorbos o, lo que es lo mismo, personas que constituyen una carga para sus familias. Siga usted, señor Rajoy, con la mano tendida hasta que se le caiga de cansancio. Los efectos de su nueva política no tardaremos en poderlos comprobar. Entre tanto, le recomiendo que medite sobre el rumbo que le ha impreso a la formación que preside. Yo, señor mío, no le voy a votar.
Señor Director:
Viendo la patética y bochornosa actuación del señor Solbes ayer en el Congreso me ha venido a la mente una frase de Ramón y Cajal que quisiera dedicar al ministro: "Lo peor no es cometer un error, sino tratar de justificarlo, en vez de aprovecharlo como aviso providencial de nuestra ligereza o ignorancia". Causa sonrojo, aparte de risa, la ignorancia y el cinismo de Pedro Solbes en el hemiciclo. Quizás, y lo digo en su descargo, se tratara sólo de uno de sus múltiples lapsus, efecto del agotamiento político que sufre... o se deba a la larga convivencia con su jefe de filas, pues al fin y al cabo, todo lo malo se pega!! Sin embargo, demuestra con su actitud que la enfermedad del ignorante es ignorar su propia ignorancia. Pretender, con desfachatez y desparpajo, convencernos de que no ha dicho algo que todos los españoles le hemos oído durante meses, no hace sino disminuir la escasa credibilidad que el actual gobierno tiene. Por si fuera poca la desfachatez, para negar la evidencia ha tenido que mantenerse al margen -quieto, inactivo, ineficaz- mereciendo la frase que afirma que "una persona perezosa es un reloj sin agujas, siendo inútil tanto si anda como si está parado".
Sin culpables lingüísticos
Sin culpables lingüísticos Son recurrentes las cartas en la prensa catalana con quejas sobre la actitud lingüística de numerosos profesores universitarios a los que se acusa de cambiar al español a causa de muchos de los alumnos extranjeros Erasmus, a los que se acusa además de pedir clases en castellano. Quiero defender aquí a ambos; profesores y alumnos Erasmus. En primer lugar, es evidente que el español es una de las causas por las que estos estudiantes vienen a estudiar a Cataluña, bien porque desean practicarlo, bien porque ya lo conocen o bien porque desean aprenderlo. Muchos de ellos dejarían de venir si no existiera la opción de poder recibir clases en dicho idioma. Se les acusa de no aprender el catalán antes de venir aquí. Pero ellos simplemente desean aprovechar las oportunidades comunicativas del español no porque haya idiomas mejores ni peores sino por el mismo motivo que nosotros queremos generalmente aprender inglés, francés o chino antes que neerlandés o lituano. Y no hay ninguna mala fe en ello. Los estudiantes Erasmus son un activo incalculable para la sociedad (económicamente, a nivel de relaciones humanas, oportunidades, etc.); son alumnos que disfrutarán de nuestra sociedad, que nos enseñaran sus puntos de vista enriqueciéndonos. Alumnos que nunca olvidaran su estancia y promoverán esta región del mundo a lo largo de su vida con las innumerables ventajas que ello comportará para nuestra sociedad. Si los profesores universitarios cediesen a las quejas lingüísticas y se cerrasen a no usar el español cerrarían también a la propia sociedad catalana, privándola de todo aquello positivo que comporta acoger a muchos de estos jóvenes universitarios europeos.
Víctor Francisco Bermúdez
Todo asunto, toda idea y todo objeto tiene debilidades y fortalezas, que es decir sus aspectos positivos o encomiables y sus aspectos negativos o reprobables. Cuando uno de los aspectos es más importante que el otro, el asunto, la idea o el objeto es considerado bueno o malo, según lo dominante. Así ha sido la cosa... hasta que apareció el marketing. A partir de este momento se aprendió que puede hacerse un cuadro DAFO sobre cualquier cosa, resumen de fortalezas, debilidades, acciones y oportunidades, no ya con el fin de saber si la cosa es buena o mala, sino para descollar las fortalezas y enmascarar las debilidades a fin de emprender acciones que permitan aprovechar las oportunidades. Una ciencia en fin, que debido a la falta de escrúpulos de quienes carecen de moralidad o de ética puede convertir en santo a un gañán, en un acto natural un crimen o en un recomendable producto de alto consumo a algo venenoso.
La moralidad (para los creyentes) o la ética (para los agnósticos o los ateos), no es sino la imposición de la conciencia para obrar de la forma correcta, aun sin recompensa, o el freno de ésta a participar por activa o por pasiva en algo perverso. Sin embargo, las conciencias hoy parecen narcotizadas, y en una gran medida esto se debe a la machacona publicidad que asola toda neurona convirtiendo en Dios al diablo, y a que desde el pináculo de los poderes se pregone incesantemente como virtud lo que es perversa atrocidad. No porque muchos crean que lo malo es bueno (y aun lo practiquen) el mal abandonará su condición abyecta, así a esa práctica se la convierta en ley. También tuvo leyes Nerón, y Calígula, y Hitler, y Stalin, y Roosevelt..., etcétera. Lo malo es malo, y punto, sin importar qué dicte la moda del momento o el poder transitorio de turno. Por más que la Gramática gobierne, pi seguirá valiendo pi, y e continuará con su valor de e.
Da enorme bronca que el banco o la eléctrica que nos saquean con su insolencia de poderosos abusones protegidos por otros abusones con poder, o sometidos a sus dineros, nos quieran conmover con anuncios publicitarios orlados con músicas ñoñas o ganar nuestras simpatías con mensajes humanos que para ellos no tienen significado alguno; pero más atroz que esto todavía es que se quiera hacer de lo más abyecto (digamos crimen y aun genocidio, como en el caso del aborto) una cuestión de naturaleza ordinaria, permisivamente aceptada como un hecho social mayoritario. Cuando muchos piensan igual ninguno piensa mucho, ya lo dijo aquel sabio. La virtud y aun el bien nada tienen que ver con las mayorías.
Esto viene a cuento de la nueva ley que se conspira sobre aborto y su legalización salvaje, sobre la llamada regularización de la prostitución, y de otros despropósitos de semejante jaez. No existe un solo considerando social o mínimamente ético que ampare tales desafueros, por más que se descuellen las escasas pretendidas fortalezas que tengan y se oculten tan esforzadamente sus numerosos e inhumanos defectos. Sólo la narcotización de la conciencia por el interés del momento puede impedir que se salten las lágrimas de dolor íntimo con estas barbaries. La sociedad, que tanto protege la integridad de los desalmados asesinos confesos, no puede encenagar su alma colectiva o su conciencia individual o de especie asesinando lo más inocente de su acervo; ni puede, tampoco, consentir que el placer de algunos tenga el valor del sufrimiento permanente de cuerpo y de alma (o de conciencia) de aquell@s a quienes la vida ha arrinconado por infortunio. Sólo quienes en estos despropósitos tan crueles encuentran ventaja pueden ser partidarios de su legalización, y no serían, por supuesto, inocentes, aunque sólo lo consintieran mirando para otro lado. Ante barbaries semejantes el deber de conciencia es oponerse activamente: la tibieza, aquí, también es delito. No bastaba con no votar a Hitler, había que impedir el holocausto judío y gitano y de aquellos a los que también eliminó por... defectuosos, ni basta ahora con recurrir a cuestiones de momento o de mayorías. Aunque la estupidez sea universal, la inteligencia siempre será una virtud. Quienes en Alemania combatieron a los nazis que estaban exterminando a los inocentes podrían estar en minoría, pero no estaban equivocados. Es más, las minorías suelen estar más cerca de la verdad. Dios, que está solo, es la verdad misma.
No le faltan al sistema, sin embargo, pretendidos sabios titulados que pregonan la falacia de que la conciencia es nada más que una cuestión cultural, tal vez reduciendo al ser humano a una máquina que se programa como un PC. Nada menos extraño que esto en una sociedad que parece haber renunciado a la virtud en beneficio del dinero o del estatus personal; a ellos en particular y al sistema en general les conviene que así sea, porque es precisamente la conciencia el espejo que les refleja tal cual son y les desenmascara. El perverso siempre ha tratado de contaminar a los demás con su maldad, porque si todos son como él, sería normal; pero ya digo que aunque todos los hombres fueran gramáticos, pi seguiría valiendo pi, y e seguiría teniendo valor de e.
La conciencia, y en su lugar la moralidad o la ética, no es un bien coyuntural ni su rectitud se tuerce ante las modas de los necios, sino que tiene un código intemporal, para los creyentes escrito por Dios (qué mejor escribano o mejor legislador) y para los agnósticos o los ateos por millones de años de evolución. El hombre moderno, sin embargo, avasallado por la publicidad o enceguecido por las proclamas de los poderes, adormece su naturaleza y protege al criminal sobre el inocente y al depredador sobre la víctima. Resultado: esto que somos. Y no es bueno el resultado, no, ni mucho menos; pero no en vano lo tradicionalmente aceptado por la mayoría es que al muy bueno se le crucifique y que a los muy malos se los eleve a los gobiernos y al poder económico.
La sistemática destrucción de la Américas Cup
Sin pretender pasar por un experto a pesar de haber participado en la Américas Cup en San Diego (USA) Freemantle (Australia) desde mi trabajo con el club que fuera Challenger of Record, y haber estado en la conmemoración de su centenario en Southampton, donde el barco que durante años pilotara mi padre, todavía con el armamento que él le hiciera, ganó una Regata. Y haber despedido la Oceán Race en Portsmouth, podrían avalar estas opiniones.
Creo que es importante volver a escribir desde una visión puramente, amante del deporte de la vela. Ya he expuesto alguna vez mis inquietudes sobre la sistemática destrucción de uno de los eventos velitos más importantes de nuestro Planeta, la Copa de las 200 Guineas o Américas Cup, se sabía que el Sr. Bertarelli es un gran especulador que todo cuanto toca intentar convertirlo en negocio propio, lo demuestra al haberse liquidado la Louis Vouiton exponsor oficial con su Copa de clasificación, durante muchos años, nunca nos podíamos imaginar que los Gobernantes de la Comunidad Valenciana convertirían algo tan serio en una Fiesta de palmitas y panderetas para famosillos, con enormes gastos en cenas que llegan a costar a los contribuyentes hasta 1.200.000 Euros y toda la parafernalia de fuegos artificiales y largos Etc. Ras que están durando años, las tv privadas pagan a estos famosillos por crearse un aureola de morbo y los contribuyentes les ponemos el mantel con caviar y champán francés, mientras sufrimos carencias de servicios básicos. Posiblemente los políticos con su enorme habilidad para deformar las palabras puedan llegar hacer creer que las opiniones sean más o menos interesadas, pero la verdad siempre queda dándole razón el tiempo. Las últimas declaraciones de los representantes de Hoteleros y comerciantes de Alicante dicen claro "La Oceán Race Alicante, no nos ha traído ningún beneficio turístico". El Sr. Bertarelli que recibiera un cheque por 90 millones de Euros por traer la Américas Cup a Valencia y la posible facilidad para especular en la zona, está pasando más tiempo en los Tribunales que mirando el Trofeo en sus vitrinas. Se ha cargado el espíritu que durante muchos años animara esta competición,"barco y Tripulación defendieran los colores de su país", así nos encontramos, por ejemplo con un barco Suizo Tripulado por Nuevo Zelandesa o un Barco español con Skipper Serbio, todo ello, con ayuda del dinero de los contribuyentes valencianos, mientras los políticos terminaban de remarla con el solo objetivo de poder hacerse la foto un día sí y otro también. Un evento levístico de semejante envergadura no se puede improvisar animándolo con fiestecillas, necesita una base de organización deportiva muy sólida que en Valencia ni tiene tradición ni existe, Mallorca ha tardado varios años en conseguir que su Copa del Rey tenga la fuerza que mantiene en la actualidad. Espero con ansia que Oracle consiga llevar las aguas a su cauce.
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