En su nueva aventura literaria, una travesía a bordo del velero Bounty en la que viaja a Tahití de la mano de dos personajes reales, el denostado capitán William Bligh y el oficial Fletcher Christian, a John Boyne le vuelve a acompañar un niño, John Jacob Turnstile.
Quizás esto sea fruto de su pasión por Charles Dickens, el autor que más le ha influido, o simplemente, que los niños son las personas que cuentan las verdades más absolutas.
"Me encanta el contacto con los lectores, las preguntas que te hacen y los sentimientos que tu novela les han provocado, y sobre todo con los niños, porque con ellos nunca imaginas lo que te van a preguntar", explica.
"Me alegra haber llegado a donde estoy"
El autor irlandés, que ha pasado "tantos meses" hablando de
El niño con el pijama de rayas,
confiesa que le apetece cambiar de aires y promocionar esta nueva obra, fruto de una investigación de ocho meses y un trabajo de escritura de casi un año, ya que "todo el mundo" le preguntaba constantemente de dónde le surgió la idea de revisar el Holocausto desde la mirada de un niño, algo que a veces le provocaba querer "tirarse por un balcón".
Sin embargo, este autor de habla tranquila, al que se le intuye tímido aunque habituado al día a día de las entrevistas, se alegra de que todo esto le esté pasando a él.
"Ha sido muy agradable pasar los últimos meses rodeado del director y los niños que han hecho la película, hemos sido como un equipo, pero también tengo ganas de hablar de
Motín en la Bounty.
Hablar de tus libros es parte del trabajo de un novelista, así que lo acepto bien", afirma.
La novela con la que Boyne cosechó el éxito inmediato, y no sólo en España, parecía ser, a priori, difícil de llevar a la gran pantalla, pero el escritor ha dado su visto bueno al trabajo de Mark Herman, quien le fue "enviando los diversos borradores del guión" para que Boyne pudiera hacer sus sugerencias.
"Sabíamos que iba a ser un trabajo duro, pero Mark Herman ha logrado que sea una cinta conmovedora y muy fiel a la obra".
"Investigando ví que la historia de la Bounty se contaba al revés"
Hablando de su nuevo trabajo, Boyne confiesa que lo que le llamó la atención del motín ocurrido en 1787 en la Bounty fue que el cine "había conseguido que la verdadera historia se contara mal".
"Las tres películas que se hicieron sobre este tema, protagonizadas por actores como Clark Gable, Marlon Brando o Mel Gibson, colocaban al capitán William Bligh como el malo de la película, mientras ensalzaban a Fletcher Christian, el oficial que abandonó a 20 hombres a su suerte porque él prefería amotinarse y vivir en Tahití", sostiene.
Fue este hecho el que le movió a profundizar en la realidad de esa historia de la mano del único personaje no real de la obra, el niño John Jacob Turnstile. Él será quien narre al lector no sólo el viaje que emprendieron estos hombres a Tahití, sino "el verdadero propósito de la misión", que no era otro que obtener plantas del árbol del pan para sembrarlas y con ellas dar de comer a los esclavos de Su Majestad.
Preguntado sobre si le gusta revisar la Historia, John Boyne cree que en el caso de
El niño...
"se siguen escribiendo libros sobre el Holocausto para tratar de entender lo que pasó, aunque eso a veces sea algo imposible, porque no hay respuestas".
"En el caso de la Bounty, no es tanto una revisión de un hecho histórico como una narración de cosas que pasaron, ya que la gente conoce la historia por unas películas que no cuentan la verdad", explica.
Lo que le interesaba en esta obra es "devolver la verdad a cada personaje de la historia".
"No me obsesiona repetir el éxito de
El niño..."
Boyne es consciente de que todas las miradas estarán puestas en esta nueva obra y que muchos lectores se adentrarán en ella movidos por el interés que despertó
El niño...
"Un éxito como el de esa obra no le ocurre a todos los autores y no es fácil que se repita; además, no es algo que me obsesione. Me centro en la historia que me gusta, intento hacerlo tan bien como puedo y escribí esta obra con tanto entusiasmo y pasión como
El niño con el pijama de rayas",
sentencia.
"Estoy muy contento con los resultados", añade este autor vocacional, en alusión a la buena acogida de la novela en Gran Bretaña.